Saliendo a comer fuera – En un Asturiano pijo, caro y en Madrid

Siguiendo la serie de posts sobre historias “saliendo a comer fuera” es bueno recordar la anterior entrada: Saliendo a comer fuera – Soy superguay, como Calçots en temporada en Madrid

Hoy toca narrar una breve historia de como dándotelas de “global citizen” para impresionar a tú acompañante, terminas impresionando al servicio del restaurante y dejando una mala impresión que da vergüenza ajena.

 

Esto pasó como hace 2 años….

 

Cuentan las malas lenguas del lugar que cierto postinero quería agasajar a su acompañante. En esas que paseando por la street dijo lo siguiente tras ver una bandera asturiana en un local:

  • Cuanto tiempo llevo sin ir a este sitio. Es un restaurante Asturiano que sirven unos platos exquisitos. De lo mejor que puedes probar Asturiano en la Villa de Madrid.

 

Ese postinero es quien escribe y en realidad eso ocurrió tras un intento fallido de ir a un restaurante al que NO nos dejaron entrar.

El motivo es que se tenía que reservar simplemente y estaban a tope (con la cope).

Pero ya cabreado pues miras a todos lados y si encuentras otra cosa pues esa cosa es mil veces mejor que ese sitio de mierda (al que no te han dejado entrar).

Una vez aclarado que, si en vez de una bandera asturiana hubiera visto el logo de Mc Donalds, hubiera dicho que era lo mejor del mundo. ¿Podemos seguir con la historia? si, gracias.

 

Llegamos al Asturiano y al entrar nos preguntaron en la recepción:

  • ¿Han reservado mesa?

 

Le contesté que NO teníamos reserva. Una contestación que requirió un segundo de evaluar mentalmente lo ridículo que podría ser mentir y dar un nombre típico como Maria o Juan. ¿Te imaginas la que podría montarse si vienen los que realmente han reservado y te ven en su mesa?. La vida.

Por suerte tenían una mesa para 2 personas en el peor sitio, al lado de la puerta de entrada. Aceptamos pulpo como animal de compañía.

Y allí estábamos sentados (por fin).

 

El camarero se acercó a pedir la comanda de bebidas. Evidentemente yo le dije kaixo y pedí SIDRA ASTURIANA REAL.

Me dijo que no hablaba euskera, que era natural de Leganes y que aún no tenían sidra de la realeza pero si SIDRA NATURAL. Yo le dije que a esa me refería.

Mi pareja pidió agua del grifo.

 

Al rato regresó con un culo de vaso de sidra y una botella de agua mineral.

Supongo que en esos sitios si pides agua del grifo entienden que te tienen automáticamente que poner agua de los chorros de noseque sitio embotellada. Eso medio se entiende.

Pero a mi me habían puesto un vaso ya no medio lleno o medio vacío, eso era el culo, una mierda, las sobras de otra mesa.

Entendí que aquello era para catarla. Me la bebí de un trago y le dije:

  • Está bien. Tráigame la botella, ya puede retirarse.

 

El camarero de Leganes creo que se estaba conteniendo la risa. Me explicó noseque rollos sobre que tenían allí en la cocina a una persona “escanciando sidra”.

 

Le contesté:

  • Me parece muy bien que tengáis allí a alguien escanciando sidra o un robot. Me da igual. Yo quiero una botella y no esta mierda.

Me dijo que NO era posible. Que si quería sidra tenía que ir pidiendo cada vez para que viniese bien escanciada.

Le contesté:

  • No te quiero ni ver aquí salvo cuando te necesite realmente. No voy a estar por cada sorbo de sidra llamándote a que me traigas otro sorbo. Trae la botella y retírese por favor.

El camarero terminó aceptando pulpo y me dijo que solamente estaba al servicio de nuestra mesa. Me entraron sudores al escucharle decir eso.

Por lo visto el tipo estaba solo para mirarnos todo el tiempo. Para ser proactivo y si nos faltaba algo agasajarnos. De algún modo podría incluso hacer una review de nuestra conversación o intervenir si no le gustaba.

Eso es una mierda leñes.

Es una mierda ya que vas a pagar un pastón seguro. En fin, eso para el final de la historia ya que es momento de narrar el tema de los quesos de Asturias.

 

No recuerdo realmente que pedí para comer aquel día pero si el entrante.

De algún modo el precio me eclipsó y solo puedo recordar ciertas partes. La botella no me la terminé, no es por eso.

 

El entrante si lo recuerdo y era: “Queso de Gamonéu”.

 

Le dije a mi pareja:

  • Voy a decirle al camarero que nos traiga un queso en buen estado. Solo por las risas.

Ella se moría de la vergüenza solo de escucharme querer decirle eso. En los marroquis por ejemplo suelo pedir cerveza con alcohol a sabiendas de que lo más normal es que no la vendan.

Al final llamé al camarero y le pregunté sobre si era del Leganes futbol club. Me daba yo vergüenza ajena de mi mismo creo y no pude hacer el chascarrillo que inicialmente tenía en mente.

 

Tras la comida, el final y pagar

Como era un restaurante caro (tan caro como que contratas a un camarero para tu mesa sin saberlo y encima es de Leganes y no Asturiano) la cuenta fue cara. 120 € de cuenta. No voy a regresar nunca.

Al finalizar pues esperas que en un sitio así el camarero diga: a esto invita la casa.

Que te ponga unos chupitos de hierbas o algo gratis.

Nada de eso pasó. Pero si nos pusieron una jarra de agua sobre un plato con un limón cortado.

Me bebí aquella mierda. Mi pareja se limpió los dedos con el agua.

No regresaré nunca a ese mierda de sitio.

Saludos cordiales.

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