Disgusto en la frutería

Ayer me llevé un disgusto en la frutería. Venía de la lavandería y pensé que no era mala idea comprar unos plátanos.

Me quedé esperando hasta que me tocaba. Antes de mi estaba una mujer mayor y solo estaba ella y yo. Mientras atendían a la mujer mayor pues de repente llegó una chica joven y bastante guapa.

Terminaron de atender a la mujer mayor y uno de los fruteros preguntó:

– ¿Quien es el siguiente?

El otro frutero rápidamente contestó:

– La chica es la siguiente.

Lo cierto es que no era la siguiente y si yo. Mi reacción fue rápida y sencilla: Irme sin más.

Por suerte en Lavapiés tenemos un montón de fruterías.

La moraleja de esta breve historia es que no merece la pena hacer gasto en algunos sitios. Que en vez de tener 2 clientes en ese momento perdieron uno.

Yo podría haberme enfrentado al frutero y decirle que no, que estaba yo antes. Podría la chica haber dicho “yo no estaba antes, estaba él”, etc… pero en realidad no existe necesidad. Si hacen algo mal simplemente no se gasta allí y fuera.

Han perdido un cliente que podría comprarles un montón de plátanos. He recomendado a gente no comprar allí.

No es que me jodiese que se equivocase el frutero. Lo que no me pareció bien es que me saltase por no tener unas tetas como la chavala joven.

Ahora voy contando siempre esta historia cuando paso por la frutería. Digamos que si no tratan bien a la gente lo mejor es no ayudarles a que eso cambie. Lo mejor muchas veces es simplemente callarse e irse. Sin más.

Saludos cordiales.

Un comentario

xosem 31 julio, 2018 Contestar

tu reacción es respetable, no soy quién para juzgarla, pero si crees que el “error” fué cometido de forma consciente es lógico que estés molesto. Ya irte o protestar es cosa de cada uno.

Quién me parece que tiene “morro” es la chica al no decir “él estaba antes”.

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