La Wood Wide Web – Comunicación distribuida y apoyo mutuo en bosques naturales

Peter Wohlleben escribió un libro precioso titulado “La vida secreta de los árboles”. Es un libro altamente recomendable en el que se narran las relaciones y comunicaciones entre arboles en bosques naturales.
  
El capitalismo nos viene a relatar que los seres humanos podemos vivir sin necesidad de otros seres humanos, como si no fuésemos seres interelacionales y codependientes.
  
En el caso de los arboles estos se necesitan los unos a los otros y son conscientes de que para sobrevivir y poder llegar a viejos necesitan ayudarse en los momentos difíciles. Algo así como que “Ayudar a tu vecino es ayudarte a ti mismo”.
  
La fortaleza de una cadena está siempre en su parte más débil. Los bosques naturales de hayas por ejemplo crecen de forma uniforme pese a que el propio terreno tendría que hacer que unos creciesen con más fuerza que otros. Unos arboles caen en una zona con menos recursos alimenticios y otros caen en zonas con agua y buenos nutrientes. Los que caen en buenas zonas no crecen con mayor verdor e intensidad. El motivo de eso es que los arboles se comunican mediante olores y también mediante las raíces.
  
Es toda una Wood Wide Web, una red distribuida entre la que los arboles comparten información y recursos como si fuesen un solo cerebro. En cierto modo es así, son uno solo, no son seres individuales, son un bosque y necesitan ayudarse mutuamente.
  
El árbol individual quizás tenga la suerte de caer al lado del rio y por tanto poder tener abundante agua cerca. No obstante ese árbol si no tiene vecinas que le apoyen cuando sople el aire podrá caer. Si no tiene vecinas que le avisen cuando vienen los depredadores caerá, si no tiene vecinas que contrarresten la humedad y la temperatura, …
Ese árbol vivirá aislado, sin conocer todo lo que conocen el resto de arboles y no podrá llegar a ser adulto o viejo nunca.
  
Para que los arboles lleguen a vivir plenamente tienen que vivir conectados los unos a los otros.
  
Meter arboles separados los unos de los otros es un error. Se comete cuando en ciudades llenas de hormigón y asfalto ponen de vez en cuando unos arboles separados de adorno y para cubrir un poco “el expediente”.
  
A la hora de plantar bosques para su explotación ocurre un poco lo mismo. Se dice que es mejor que los arboles estén separados y en cierto modo eso es teóricamente bueno si son arboles de diferentes especies. Si son de la misma especie no van a competir entre ellos por llevarse el sol, ni el agua, … van a cooperar. Se respetarán a la hora de ir buscando el sol, a la hora de crecer hacia un lado u otro. Es simplemente maravilloso verlo en los bosques naturales y entender que no son nada en solitario y lo son todo juntos.
  
Este finde semana pasado pasé varias noches durmiendo en la Serrania de Cuenca. Disfrutando el libro y disfrutando de todos los arboles y naturaleza que aún queda por allí. Observando los arboles te das cuenta de que pese a que se mueven lento, … tienen que comunicarse y compartir para sobrevivir. Son sabios y saben que juntos son mucho mejores que en solitario.

 

Las jirafas saben que cuando van a comerse las copas de los arboles tienen como una hora máximo antes de que las hojas empiecen a saberle a rayos. Los arboles al detectar al depredador comienzan a “envenenar” sus hojas.
  
Aparte de envenenarlas avisan a sus vecinas mediante el olor y mediante las raíces. El problema es que se mueven lentamente a diferencia de los humanos por ejemplo u otros animales.
  

  
La Jirafa ha aprendido que cuando las hojas comienzan a saber mal no tiene sentido irse al siguiente árbol y tampoco al otro. La Jirafa sabe que tiene que caminar lo menos 100 metros hasta llegar a un árbol que no ha sido avisado de su presencia y allí tendrá una hora más para poder comer.

 

¿Qué tiene que ver todo este rollo con el humano y el capitalismo?

 

Tiene que ver con la falsa idea de que somos seres individuales que tenemos que crecer sin conexión entre nosotras/os.
Una sociedad capitalista te viene a relatar que si tienes dinero podrás optar a una casa para ti solo, una bañera para ti solo, asistentes/as que te limpien la ropa, te hagan la comida, te limpien la casa, hagan la compra por ti, …
  
Digamos que si tienes dinero no necesitarás realmente pertenecer a grupos de gente. Estar en redes de algún tipo.
  
La gente que no tiene dinero por el contrario si que tienen que unirse para sobrevivir. Si no tienes dinero tampoco tendrás un taladro pero si te unes a la gente alguien podrá dejarte el que tiene para el momento que lo necesitas.
Así con todo. El pobre digamos que precisa y necesita pertenecer a comunidades mientras que el rico puede prescindir de ello y vivir una vida edonica sin depender de nadie.
  
En realidad es mentira. El rico depende en mucha mayor medida.
  
El ejemplo de los arboles y toda esa wood wide web puede verse en comunidades humanas que tienen fuertes vínculos comunicativos entre ellos/as. Comunidades con identidad, comunidades que comparten y trabajan por el común ya que eso es trabajar por si mismas al mismo tiempo.
  
Más cuerpo y menos perfil
  
Pebles el otro día compartía una frase que comentaba algo así como que precisamos en nuestras comunicaciones más cuerpo y menos perfil en redes sociales.
  
Creo que nos han estado plantando separados durante muchos años. Cuando se diseña una herramienta o cuando se diseña un espacio urbano en ese proceso se incorpora una política. Un buen ejemplo son los bancos anti-personas para que sean incómodos. Espacios urbanos carentes de fuentes de agua, espacios urbanos en los que no existe privacidad y todo se ve, todos/as podemos ser policías de todos/as.

De algún modo somos menos si estamos separados/as. De esa forma cada persona estará viviendo su vida, trabajando como asalariado/a, llegando a casa a las tantas, conectando a su red social por internete, potenciando su perfil irreal en redes sociales del capitalismo cognitivo (google, facebook, twitter, instagram, …).

Lo potente es usar menos esas herramientas. Usarlas con mesura si no se puede prescindir ya de ellas al menos. Menos perfil y más cuerpo.

Nos han cortado las raíces como hacen con los bosques artificiales que plantan. Nos ponen separados/as y así compartiremos menos, nos apoyaremos menos, tendremos menos sentimiento tribal de comunidad. Es por eso que creo que al igual que los arboles tenemos que tejer redes con cuerpo, en espacios reales, en los que nos tocamos, nos sentimos, nos enfadamos y nos desenfadamos.

Si conseguimos realmente crear relaciones sociales y redes sociales amplias y vivas en nuestros entornos no necesitaremos esa falsa herramienta que han metido por medio, esas “redes sociales virtuales”. Falsas herramientas que ya teníamos y que no necesitamos. 

Existen redes sociales libres. Esas son buenas entiendo por ser algo que gestionamos nostras. No obstante las mejores redes sociales para hacer frente a este capitalismo cognitivo son las de tocarse físicamente. Crear más espacios en los que compartir y dialogar. Espacios en los que podamos conectar nuestras raices.

 

Resumiendo: Más cuerpo y menos perfil. No usar mierda del amo ya que ha sido diseñado con la política que han querido. Usar y crear nuestras propias herramientas libres ya que tendrán la política que queremos.

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