El perejil de las cosas

Roberta y Billy

  
A Roberta desde joven le tocó trabajar en el restaurante familiar. Pese a que normalmente a la gente no le suele gustar el trabajo que les imponen sus padres, con Roberta era diferente.
Roberta leía todo tipo de libros sobre cocina. Le gustaba la cocina y desde muy pequeña era capaz de realizar los mejores platos.
 
Con los años fue mejorando y estudiando cocina. Aprendió a hacer postres de todo tipo en Francia, pasó por los fogones de los mejores restaurantes estrella michelin de toda Europa.
  
Roberta aprendió mucho y trabajó muy duro para ser capaz de entender como hacer buenos platos.
Se interesaba por que fuesen nutritivos, equilibrados, con ingredientes frescos, ingredientes de temporada, cocinados a la temperatura perfecta, …
  
Un día en una reunión de amigos Roberta realizó “caldereta de ciervo”. Una carne complicada de hacer pero que ella sabia darle el toque para que resultase ser un autentico manjar.
No era casual que le saliese bien la “caldereta de ciervo” a Roberta. Había realizado mil calderetas mal en el pasado y había ido aprendiendo de los errores.
  
Durante la reunión festiva las y los amigos de Roberta fueron cada uno haciendo algo. Uno puso la mesa, el otro lavó los platos, la otra se puso a jugar con los niños para dejar un poco libres a los padres, …
Llegó casi a mesa puesta Billy y se sentó en el sillón.
  
Al cabo de un rato Billy entró en la cocina. Billy sabia que ya estaba todo a punto de modo que quiso colaborar con algo que posiblemente todo el mundo sabe hacer. Billy llegó y le dijo a Roberta que su “caldereta de ciervo” no tenia sentido, que estaba mal ya que le faltaba: EL PEREJIL DE ADORNO.
  
Billy cogió un poco de perejil, lo cortó y lo puso encima de los platos. Los platos en los que la comida se había movido un poco los apaño un poco con un trapo para que saliesen elegantes a la mesa.
  
Roberta se quedó con cara de no saber que estaba pasando.
  
Durante la comida todo el mundo felicitó a Billy por la buena apariencia que tenia aquello. Decían cosas como:
  
– Billy, menos mal que has venido sino Roberta nos hubiera puesto la comida de cualquier forma. En este caso el plato pinta muy apetecible. Gracias Billy.
  
Y eso es el fin de la historia. Roberta intentó no hacer nunca nada para esos comensales “boca de burro” y mucho menos rodearse de gente como Billy.
  

El perejil en los movimientos sociales

  
En todo tipo de proyectos y trabajos y en la vida en general siempre existe gente como Billy.
  
En los movimientos sociales ocurre siempre. Desde un Candido Mendez que va a posar a pie de pancarta hasta un Pablo Iglesias que hace lo mismo.
  

  

En los trabajos ocurre también. Un cartelito que se curra alguien y en el que luego todo el mundo opina o un texto que se curra alguien en el que luego todo el mundo quiere poner su perejil particular.
  
La reflexión que yo saco de estas cosas es que siempre existe gente currante y que se arremanga para hacer las cosas. Gente que se siente de algún modo empoderada para hacer algo y que lo hace con ganas y energía. Esa gente para mi son activistas.

 

Al margen de la gente trabajadora pululando siempre alrededor se encuentra una gran masa de gente de la que va diciendo por la vida “Yo soy de noseque colectivo” o soy de “nosecuantas”. Lo dicen por estar en una lista de correo de mirones.

 

Cuando alguna acción o trabajo está terminado es cuando se ven con ganas de opinar. Eso es lo que yo llamo “Poner el perejil”. En el momento que algo está terminado y trabajado es cuando se ponen a opinar y … curiosamente siempre esas opiniones irán en referencia al nombre y cosas así que no les involucran en nada.

 

Es opinar por opinar para ponerle el perejil a algo y decir: “Yo le puse el nombre, si no es por mi eso no hubiera funcionado”. Otros buscan una coma que cambiar y cuando la encuentran lo hacen saber a los 4 vientos. De esa forma es como cada una de las personas como Billy ponen su particular perejil en el trabajo de otra gente.

No pasa nada. Es algo que ya sabemos que ocurre siempre. Lo importante es darle un nombre a eso.

A mi me gusta llamarlo “Ponerle el perejil” y cuando lo hago me acuerdo de Roberta y sus 20 años trabajando para que Billy le pusiera un trozo de perejil a su caldereta.

2 comentarios

xphnx 16 agosto, 2017 Contestar

Me imagino que en software este fenomeno es lo que los guiris llaman “pintar el cobertizo de las bicis” o algo asi, no?. Gente con conocimientos y ganas montando la instalacion de agua, el circuito electrico, poniendo suelos, el tejado, ventanas y puertas…. y el grueso de la gente opinando sobre el color en el que debería pintarse el cobertizo.

jordila 17 agosto, 2017 Contestar

Mucho amor… tanto a todos los (inseguros y con baja autoestima) Billies del mundo, entre los que me incluyo … y especialmente, a las generosas Robertas .

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